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Estas son las imágenes de la estrella más lejana que conocemos, y son fascinantes

Nuestro ojo en el cielo, el telescopio Hubble, capta una gran bola azul, Ícaro, la estrella más lejana. En el video puedes ver cómo es, según una recreación artística realizada por la NASA.

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Estas son las imágenes de la estrella más lejana que conocemos, y son fascinantes

Nuestro ojo en el cielo, el telescopio Hubble, capta una gran bola azul, Ícaro, la estrella más lejana. En el video puedes ver cómo es, según una recreación artística realizada por la NASA.

 

María L. Cid

14/01/2019

Captura de pantalla 2019-01-23 a las 18.08.52

La imagen obtenida por el Telescopio Hubble

Esta gran comunidad de vecinos que es la Tierra tiene un ojo en el cielo. Apunta al exterior, al espacio y, entre el vacío al que mira, hay estrellas dispersas. De vez en cuando, ese ojo lleva a cabo un nuevo record. Captura en imagen un nuevo regalo para abrir más nuestro cerebro y nuestro conocimiento de todo lo sucedido desde el Big Bang hasta aquí.

Este ojo tiene nombre: Hubble. El telescopio Hubble (HST, para abreviar) está sobre nosotros, en la atmósfera exterior, en una órbita a casi 600 kilómetros de la superficie del mar, con lo que evita las perturbaciones lumínicas que provoca la atmósfera en los telescopios terrestres. Realiza cada periodo orbital en 97 minutos y lleva a nuestro servicio sin quejarse desde su puesta en órbita el 10 de Marzo de 1990. Se acerca a las tres décadas de logros ininterrumpidos. Recordemos además que fue una de las más fructíferas colaboraciones entre la NASA y la Agencia Espacial Europea.

Su más reciente hazaña es haber percibido a la estrella más alejada de nosotros, del Universo del que tenemos consciencia. La imagen se ha embellecido para su representación en forma de una bola de color azul cobalto. Esta estrella está a una distancia a la que a veces se habían podido captar explosiones de supernova, pero nunca una individual que, como esta, se le calcula que la luz captada brilla desde hace 9.000 millones de años, lo que la sitúa como muy próxima al momento del Big Bang.

Recreación artística de la estrella azulada hallada

Los científicos, en uno de esos raptos poéticos que les dan, han optado por bautizar a la bola azul como Ícaro. En la Mitología griega, Ícaro, hijo de Dédalo, voló alto, más alto de lo que sus posibilidades le permitían por lo que peor fue la caída. Pero subir, subió.

El HST nos ha permitido “ver” (notad las comillas) a Ícaro gracias al fenómeno denominado “lente gravitacional” que se puede resumir en que la presencia de objetos distantes como estrellas o quasares se curvan alrededor de un objeto masivo, una galaxia, por ejemplo. Que nadie se piense que Ícaro y tantos otros objetos del Universo se ven de manera directa.

Ícaro pasa ahora a ser un elemento más, una pieza del puzzle que compone nuestro Universo conocido y que nos permitirá estudiar los cúmulos galácticos y el origen y fundamentos de la materia oscura.

Puede que esto te suene aún más a Ciencia-Ficción que a pura Ciencia. Pero está ahí. Y recuerda: tenemos un ojo que lo ve.

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